Tecnología

Reform actúa a través de un generador de ultrasonidos de baja frecuencia, que varían de 20 a 40 KHz.

Utiliza el principio de la cavitación, absoluta novedad en el campo de la medicina estética, que ha demostrado ser muy eficaz en el tratamiento de estos problemas estéticos, asegurando en pocas sesiones resultados similares a los de la liposucción.

La cavitación se basa en el efecto de ultrasonidos de baja frecuencia que, a causa de la presión a la cual son sometidos, provocan la formación de pequeñas burbujas de gas y su posterior implosión, destruyendo de esta manera las células adiposas gracias a la fragilidad de sus membranas.

Al romperse la célula adiposa, su contenido (toxinas, colesterol, ácidos grasos) se libera y es absorbido por el sistema linfático, que lo expulsa.